«Un pacto para hacer visible lo invisible»: reflexión política sobre los cuidados en el espacio birregional CELAC-UE

por | Dic 5, 2025 | Noticias | 0 Comentarios

El artículo: «Un pacto para hacer visible lo invisible», publicado en El País, sitúa el debate sobre los cuidados en el centro de la agenda política, recordando que se trata de una cuestión tan íntima como profundamente estructural. Su autora, Inma D. Alonso, advierte que el actual modelo de organización social del cuidado es “insostenible, injusto y está marcado por profundas desigualdades de género, clase, edad, discapacidad, diversidad sexual, territorio y país de origen”. Esta afirmación vertebra un análisis que combina datos, interpretaciones políticas y una lectura crítica del reciente Pacto birregional por los cuidados, acordado en la IV Cumbre CELAC-UE celebrada en Santa Marta (Colombia).

Una de las ideas clave del artículo es la visibilidad inédita que el pacto otorga a quienes sostienen la vida cotidiana:

“Por una vez, los cuidados, esenciales para sostener la vida, pero casi siempre invisibles, fueron los protagonistas de uno de los momentos clave del espacio de diálogo al más alto nivel entre los Estados de la Unión Europea (UE) y los de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)”.

La autora subraya el valor simbólico de esta imagen: no solo recoge un acuerdo intergubernamental, sino que ilumina a quienes “pocas veces salen en las fotos oficiales: los millones de personas, mayoritariamente mujeres, que asumen la desproporcionada carga de cuidados dentro y fuera del hogar”. El artículo recuerda que, según ONU Mujeres, las personas de género femenino dedican de media 2,5 veces más tiempo que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado, y que incluso en los cuidados remunerados predomina la informalidad, la precariedad y la escasa protección social.

El análisis también reivindica el papel central de la sociedad civil: más de doscientas organizaciones feministas y de mujeres de 22 países han impulsado este pacto durante tres años de trabajo conjunto. Para ellas, la firma representa mucho más que la adopción de un acuerdo:

«Es la reivindicación de que los cuidados deben estar en el centro de la agenda política de los estados porque sin ellos, y aunque suene radical, nada funciona».

El artículo sitúa los cuidados como eje radical -en su sentido etimológico- de la vida social: “Están en la raíz de todo”. De ahí su condición política: aunque históricamente recluidos en la intimidad, esta invisibilización no es casual, sino resultado de una alianza entre la dupla patriarcado-capitalismo, que ha promovido la idea de que los cuidados se realizan “por amor”, despolitizando un trabajo que dinamiza las economías y limita profundamente la autonomía de millones de mujeres.

Entre los aportes del pacto, la autora destaca tres avances:

  • El amplio apoyo diplomático, especialmente relevante en un contexto de narrativas antifeministas y retrocesos en derechos.
  • La demostración de que la cooperación internacional puede ser feminista, reconociendo los cuidados como pilar del bienestar y articulando compromisos de corresponsabilidad social y de género.
  • La incorporación del paradigma de la sociedad del cuidado, que vincula autocuidado, cuidado mutuo y protección del medio ambiente.

Sin embargo, el artículo es igualmente preciso al señalar sus límites. Entre las carencias más importantes de este Pacto figuran:

  • La ausencia de referencias explícitas a la erradicación de las violencias machistas y a los derechos sexuales y reproductivos, condiciones esenciales para hablar de cuidados.
  • La falta de compromisos concretos de financiación y de garantías frente a la mercantilización de los cuidados como una nueva “commodity”.
  • La falta de claridad sobre el cómo: mecanismos de implementación, participación de la sociedad civil y medidas para asegurar que los cuidados impulsen la igualdad real y la autonomía de las mujeres.

El artículo concluye subrayando que el pacto abre una ventana política, pero deja cuestiones cruciales por resolver. La autora interpela directamente a los estados y a la cooperación birregional: convertir este pacto en transformación efectiva requiere que los cuidados sean reconocidos como derecho, política pública estructural y palanca para la sostenibilidad de la vida y del planeta.

Puedes leer el artículo completo en este enlace.

Foto de portada: Pacto para la seguridad ciudadana y el cuidado durante la IV cumbre CELAC-UE. Juan Diego Cano (Presidencia de Colombia).